"Lo único que desearía con el alma es que ella aparezca. Quiero que se aclare y deseo, como madre, que Micaela tenga a su mamá Quiénes son los responsables no está a mi alcance", dijo ayer Paola Ruiz, vecina y amiga de Marita Verón, que declaró en el juicio oral en el que se juzga a 13 personas por privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución.

La mujer vivía en el departamento de arriba al de Marita en el barrio Gráfico II, en Las Talitas. La testigo sembró una amistad durante un año con la joven, que desapareció el 3 de abril de 2002.

"Marita era una buena vecina. Estaba muy enamorada de David (Catalán) y tenían planes de casamiento. Me acuerdo que ella decía que soñaba con su vestido blanco y quería que Micaela lleve los anillos. Pero primero quería establecerse económicamente", dijo Ruiz. Agregó que por ese motivo se cuidaba de no quedar embarazada.

Todo por su hija

La testigo contó que Marita se desvivía por su hija. "No salía a ningún lado sin su hija, incluso si tenía que ir al súper y volver con bolsas en las manos, iba con Micaela. A la tarde la bañaba y la tenía impecable", relató.

"Recuerdo que tenía que ir a la Maternidad porque era más económico que en otros lugares para que le coloquen el DIU", explicó sobre el trámite que la joven desaparecida iba a hacer al hospital.

Cuando en el barrio se enteraron de su desaparición, trataron de organizarse para la búsqueda. "Recuerdo que mi marido llegó de trabajar y le dije: 'por favor, vamos a dar vueltas'. Fuimos en la moto para el lado de Timbó Viejo y le preguntamos a todo el mundo si la habían visto", comentó. "Cuando desapareció, yo no dormía. Tenía la esperanza que en cualquier momento aparezca. Pensaba que todo se trataba de un sueño", expresó.

Encuentro

Después de muchos años, Paola Ruiz se encontró con Catalán. "Me contó que Susana Trimarco se había hecho cargo de la búsqueda", respondió. Cuando uno de los defensores cuestionó que la pareja de Marita no la buscara, la testigo le retrucó: "David fue la primera persona que se desesperó cuando desapareció Marita. Salió en bicicleta a buscarla", dijo.

"Voy para la jujuy".- Eduardo César Acosta, el hermano de Elvira, la enfermera que dice haber visto a Marita en la puerta de su casa en Los Gutiérrez, fue el primero en declarar ayer. Dijo que cuando se acercó a la joven y le preguntó qué hacía, ella le contestó: "voy para la Jujuy". "Después el padre de esta joven dijo que podía ser verdad, porque cuando ella era chica vivían en esa calle", precisó Acosta. El testigo dijo que cuando le mostraron una foto, no tuvo dudas que se trataba de Marita.

Documentación de una operación.- Sergio Pérez, el abogado de María Azucena Márquez, presentó ayer nueva documentación relacionada con la salud del hijo de la imputada. El letrado había solicitado que se permitiera a la mujer ausentarse de las audiencias, porque el menor debe ser operado en Córdoba y ella es la única que puede cuidarlo. "Hay un problema de fechas mal asentadas", dijo el letrado. "Presenté las constancias y el tribunal analizará el pedido", le dijo el presidente de la sala II de la Cámara Penal, Alberto Piedrabuena.